Metodología

Toda forma de orientación, entrenamiento o psycoterapia tiene sentido si va de acuerdo a la relación humana entre el consejero y el aconsejado. Desde mi punto de vista es de suma importancia el ganar la confianza de mi cliente a través de una habilidad profesional y formal así como con una consideración exhaustiva de los aspectos medicos, psicológicos y – si es el caso por deseo explícito de mi cliente – espirituales cristianos. 

Durante las primeras cinco horas toma lugar el “empezar a conocernos” acompañado de una examinación médica y una exploración detallada de tus pedidos personales, proyectos, problemas, deseos y expectaciones. De acuerdo a los resultados de los primeros encuentros, podríamos reflexionar juntos sobre las mejores opciones para tí, ya sea que las mismas estén centradas en un entorno individual, familiar o de grupo, etc. 

Aunque no soy un particular admirador de los farmacéuticos y tengo más la tendencia de recetar la minima dosis en casos muy necesarios, debo también de admitir que los farmacéuticos pueden ser de gran ayuda. Esta es la verdad. La iniciación, continuación o finalización de un tratamiento con medicación puede ser el objeto de una terapia -  dada la indicación apropiada y de acuerdo con el paciente.

El terapista que es muy hábil o competente en varios procedimientos de orientación y que puede combinarlos eficientemente (por ejemplo terapia de conducta cognitiva, terapia psycodinámica, terapia interpersonal, etc) tiene a menudo mejores posibilidades de realizar una orientación con éxito – este sería el contacto integrador. El contacto integrador me permite adaptarme a las necesidades/deseos de mis clientes de una manera muy flexible.